Maroc es una locura.

Que choque cultural güey! Nos quedamos en un hotel tan hermoso, fue nuestro lugar de tranquilidad, se llama « Le Riad du Petit Prince » en el barrio tan pobre (como la gran parte de la ciudad) de Bab Doukkala. Pero que experiencia interesante! Caminamos un chingo, tras las calles, el famoso Souk, la plaza de las especias, le Menara, la plaza loca de Jemaa el-Fna… Y bebimos un montón de té con menta ! Es delicioso. No se puede explicar si no conocen el lugar. Hay tanta agitación, un verdadero caós la verdad !! Y la gente te mira como si estuvieras alguien taaan exótico para ellos, te miran con ojos grandes, hablándote, proponiendo té… bueno es que viven del turismo, y eso se nota.

Hay una pobreza increíble, no hay ninguna comparación posible con nuestras sociedades occidentales. Bueno si, si vas en el barrio rico, es increíble las diferencias de condiciones de vida. Horriblemente triste.

Y fotos del rey por todas partes! Hasta en el aeropuerto lo vimos con su ferrari. Jaja que locura…

Que preferí allí ? La estética ! Todo es tan bonito, todos los detalles, las luces por la noche en el riad estaban hermosísimas. El agua también es un símbolo muy importante para ellos. Y el tiempo era perfecto, un sol de verano en lleno febrero!

Que aventura amigos. Os la recomiendo. Es totalmente otro mundo, y ahora debo reconocer que es difícil acostumbrarme de nuevo a la vida madrileña…;-)